About this project
Apoya un espacio de crianza compartida autogestionado
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Task
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Minimum | Optimum |
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Mantenimiento del curso
Esta es la cantidad mínima que necesitamos para que siga funcionando El Arenero como referente de la crianza comunitaria en Madrid y facilitar con ello que el modelo se extienda.
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€ 8.000 | |
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Caja de resistencia
Con esta cantidad podremos centrar todos nuestros esfuerzos en actualizar el modelo y difundirlo, pues no tendremos que dedicar energías a garantizar su viabilidad económica.
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€ 7.000 | |
| Total | € 8.000 | € 15.000 |
General information
El Arenero persigue extender un modelo de criar durante la primera infancia basado en la creación de comunidad y los cuidados. Para ello, pone en marcha un espacio propio y hace difusión del mismo. Durante sus 14 años de existencia, ha conseguido ensanchar la presencia de sus propuestas en la ciudad de Madrid.
¿En qué consiste el modelo? El ejemplo viviente que funciona en la actualidad se basa en un espacio de crianza compartida autogestionado por familias con peques enrtre los 10 meses y los 3 años. En él participan también 2 acompañantes profesionales. Esta manera de organizarnos implica una participación activa en el día a día por parte de las familias para sacar adelante la escuelita. A grandes rasgos, toda la organización del proyecto se basa en una asamblea general, unas comisiones de trabajo y turnos de acompañamiento, de comidas (ecológica) y limpieza.
Parte de una filosofía de compartir los cuidados, establecer redes de apoyo mutuo en la crianza y estrechar las relaciones escuela-familia, además de promover la participación y la autogestión. Nuestro modelo pedagógico se basa fundamentalmente en metodologías activas y acompañamiento respetuoso que ponen en el centro las necesidades de las criaturas y la confianza en sus ritmos de aprendizaje y desarrollo individuales.
Main features and goals of the crowdfunding campaign
El Arenero persigue extender experiencias de crianza compartida creadas y sostenidas por las familias, algo clave para criar en una ciudad tan frenética como Madrid. La principal herramienta (pero no única) para conseguirlo es mostrar un ejemplo vivo, real, que lleva funcionando con éxito 14 años, pues no hay nada que comunique mejor una propuesta que verla en marcha.
Durante este curso, este ejemplo vivo ha tenido un pequeño bache. A diferencia de los años precedentes, no hemos conseguido el número de familias necesario para hacer económicamente sostenible el proyecto. En esta situación, los objetivos que perseguimos con esta financiación colectiva son:
- Garantizar que durante este curso las 11 familias que integran El Arenero puedan concluir el curso garantizando los sueldos de las personas acompañantes.
- Conseguir un impulso a la difusión del modelo.
- Repensar con calma a lo largo de todo el curso 26/27 el modelo del Arenero para reajustarlo a los cambios sociales que se han producido. En nuestros 14 años de existencia, han cambiado muchas cosas: la natalidad, la accesibilidad a las escuelas infantiles, la expansión de modelos de crianza similares al Arenero, las demandas de las familias… Sabemos que nuestro modelo funciona y está aportando mucho a los cambios en las formas de criar que se van extendiendo. Lo avalan 14 años, decenas de familias y la extensión de nuestro modelo. Pero necesitamos actualizarlo y eso requiere estabilidad durante este curso.
Why this is important
Este crowdfunding va dirigido a todas las personas que consideran indispensable que la educación temprana pivote sobre los cuidados, el juego libre, la construcción de comunidad entre familias y la autogestión. Está pensado para quienes consideran que la educación infantil debe sufrir todavía transformaciones importantes y para ello hacen falta que sigan existiendo proyectos referentes como El Arenero.
Team and experience
El Arenero existe desde 2013. En estos 14 años, han pasado por el proyecto 4 educadoras de referencia. Aunque ya no todas están trabajando dentro de nuestro espacio de crianza, todas ellas siguen formando un sólido equipo.
Pero El Arenero no solo lo componen las personas contratadas, sino que son determinantes las familias. Las presentes y las pasadas. La Comunidad de El Arenero no es una entelequia, sino una realidad palpable. Las distintas generaciones siguen practicando la crianza compartida. La Asamblea de El Arenero aglutina a todas las familias que siguen siendo socias de la asociación (la mayoría de las que han pasado por El Arenero). Y la Comisión Intergeneracional es un vehículo real de transmisión de experiencia de unos años a otros, además de una forma efectiva de apoyo mutuo.
El Arenero, por supuesto, también son las niñas y los niños. Nuevamente, quienes habitan ahora el espacio y quienes lo habitaron. Personas que aprendieron a relacionarse desde el amor y siguen haciéndolo, en muchos casos con las mismas amigas y amigos, lustros después
El Arenero también cuenta con el respaldo de la cooperativa Garúa, que está especializada en transiciones ecosociales. Aunque las decisiones de El Arenero corresponden a las familias, es Garúa quién contrata a las personas trabajadoras y realiza un apoyo logístico imprescindible, como el relacionado con la gestión del espacio.
Finalmente, pero no menos importante, El Arenero también es parte de las redes de crianza respetuosa que se van extendiendo por el territorio español y, más en concreto Madrid. Con ellas intercambiamos concocimientos, ideas para afrontar los problemas que nos surgen y modos de extender el modelo.
Social commitment
Educational
El Arenero busca extender una idea sencilla: criar y cuidar es más fácil en comunidad. Mostramos como, desde la autogestión, familias y acompañantes podemos dar vida a un espacio de crianza compartida en el que las criaturas tengan tiempo y espacio para crecer a sus propios ritmos, y donde las personas adultas nos encontremos y nos organicemos para construir juntas otras formas de sostener la vida. Conocemos la fuerza de las redes que se construyen alrededor de estos espacios y que permanecen más allá de ellos. Queremos expandir lo que ya construido desde 2013.
Es decir, que este modelo permite una vida familiar más saludable y contribuye al bienestar colectivo poniendo en marcha una educación de calidad con condiciones laborales dignas (mucho mejores que las de las educadoras infantiles) y todo ello con el foco de construir comunidades sostenibles y resilientes.


